YO DIGO SÍ A LA PAZ

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jueves, 5 de julio de 2012

OPCIONES DE CAMBIO PARA EL 2014

Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo


Es urgente pensar para Colombia una opción de poder distinta a la de la élite dañina y anquilosada que representa Juan Manuel Santos Calderón y a la del oscuro carácter emergente y profundamente autoritario que exhibió Álvaro Uribe Vélez en sus ocho años de gobierno.

Con un Estado históricamente débil, el país y la Nación entera requieren de una opción de poder distinta a la de estos dos neoliberales, que a toda costa, con reformas a la Constitución y con actos administrativos, han venido desmontando el Estado Social de Derecho que pensaron los delegatarios en los tiempos aquellos de la Asamblea Nacional Constituyente.

Opción política que no saldrá de las huestes de los partidos políticos tradicionales, Liberal y Conservador, convertidos de tiempo atrás en microempresas electorales, en bandas con poder político y económico y en operadores efectivos de la más importante institución de la democracia colombiana: el clientelismo.

Entonces, de ¿dónde podría salir esa opción de poder que pueda llevar a la Presidencia a un líder político que realmente trabaje por los millones de colombianos, víctimas directas e indirectas de gobernantes que sólo han gobernado para ciertos sectores económicos, sociales y políticos?

La primera opción y casi obligación, la tiene el Polo Democrático Alternativo (PDA), organización política que no sólo es débil en el panorama nacional, sino que sus militantes dan bandazos ideológicos y se tranzan en luchas intestinas que los debilita ante una opinión pública adormecida por noticieros y en general por la gran prensa que  le sigue haciendo el juego a la Derecha.

Hay líderes como Clara López Obregón, Lucho Garzón e incluso, el propio senador Jorge Enrique Robledo, que bien podrían erigirse como opciones reales de poder ante la caída vertiginosa en las encuestas de Juan Manuel Santos y ante el develamiento tardío de la perversa, dañina e involutiva administración de Álvaro Uribe Vélez. ¿Qué falta?  Decisión en aquellos y una fuerte dosis de pragmatismo de todos los sectores de la Izquierda democrática[1] para impulsar una campaña presidencial con algunos de esos nombres.

En estas horas en las que el gobierno de Santos hace ingentes esfuerzos, como los de su antecesor, para desmontar el Estado Social de Derecho, la Izquierda democrática debería ir buscando el líder que pueda, en 2014, enfrentarse a la campaña reeleccionista, así como a las aspiraciones de otros candidatos, en especial a aquellos que pretendan recoger las banderas del uribismo.

Al trabajo de posicionar un líder capaz de enfrentar no sólo a los poderes tradicionales de unas élites que buscan mantener o aumentar sus privilegios, deberían sumarse la Academia, grupos de intelectuales, pequeños gremios y cuanta fuerza social, económica y política sea posible atraer hacia la urgente tarea y necesidad de edificar una propuesta distinta, que llegue a la Casa de Nariño con el firme propósito de ampliar los horizontes de gobierno a sectores históricamente marginados por una Derecha que se acostumbró a mandar y a someter a otras fuerzas políticas y a grandes mayorías, a los designios de un modelo económico y político que viene no sólo ampliando la brecha entre ricos y pobres, sino que somete a las fuerzas del mercado la amplia biodiversidad que aún ofrecen nuestras selvas.

Ante el reto que nos ponen gobiernos como los de Uribe Vélez y el actual de Juan Manuel Santos, el único camino que nos queda a quienes no compartimos las ideas y las prácticas de una Derecha acostumbrada a actuar en contra del ordenamiento constitucional, es unirnos para apoyar una opción distinta de poder, o para ir a las urnas en el 2014 para votar en blanco y con un eventual triunfo, generar una crisis institucional de especial envergadura.

A poco menos de dos años de las elecciones y ante el debilitamiento de la imagen del presidente Santos por el manejo dado a la fallida reforma a la justicia y al escándalo mismo por los ‘micos’ que varios parapolíticos buscaron colgarle a dicha reforma, aparecen ya encuestas que desde las dos orillas ideológicas, marcan posibles opciones de posibles candidatos a enfrentarse en los comicios de 2014.

A pesar de que la Izquierda no aparece como una opción viable para muchos colombianos, ello no es óbice para avanzar en la tarea de posicionar un líder que recoja elementos y principios propios de la Izquierda democrática y con una propuesta seria y coherente, se enfrente al inconmensurable poder de una Derecha que tiene a su favor no sólo la tradición, la cultura, sino el apoyo económico de los grandes empresarios y banqueros, cómodos como nunca con gobiernos como los de Uribe y Santos. Es posible lograrlo con el concurso de los académicos, de estudiantes, de sectores sociales cansados de esos liderazgos regionales premodernos, autoritarios y profundamente antidemocráticos. Es hora de llevar el país por otros caminos en los que sea posible vivir con dignidad y en donde sea posible pensar distinto y asegurar, para todos, beneficios, oportunidades, derechos y obligaciones.

Cuando faltan dos años para que se realicen las próximas elecciones presidenciales, las posibilidades de que gane un aspirante que defienda las banderas de la izquierda parecen remotas, o por lo menos eso se desprende de la encuesta ‘Opciones Presidenciales de la Izquierda Democrática’, encargada por la fundación Nuevo Arco Iris y realizada por la firma Polimétrica. La encuesta se realizó en las ciudades de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, con una muestra de 1.550 personas y arroja una radiografía de la imagen que tienen los colombianos sobre la izquierda en el país. Y el panorama no es alentador. A la respuesta de ¿votaría usted por un candidato de izquierda? el 71% dijo que no y sólo el 28% dijo que sí, siendo Cali la ciudad donde más aceptación tendría esta opción con 39% y Medellín la que menos, con 22%”[2].

En cuanto a la encuesta de la Derecha, los resultados se registran así:

Casi en simultánea con la encuesta sobre los candidatos de izquierda, una nueva revista digital más afín al uribismo contrató su propia encuesta para medir la intención de voto de las personas por posibles candidatos afines al pensamiento del ex presidente: Francisco Santos, Juan Lozano, Marta Lucía Ramírez, Luis Alfredo Ramos y Óscar Iván Zuluaga. La nueva revistaposición, está dirigida por Federico Hoyos, un ex asistente de Federico Gutiérrez, el excandidato de la U a la Alcaldía de Medellín. Y abre con una entrevista con el expresidente Uribe, quien confiesa que lo que menos le gusta es "la difícil tarea de tener una posición crítica frente al actual gobierno[3].

Resulta inaceptable que la Derecha siga haciendo de las suyas atada a la tradición y al poder de reducidas élites, y gobernando para reproducir y aumentar los históricos problemas y circunstancias que han hecho que el Estado colombiano sea ilegítimo e incluso, inviable. 

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Uribito:



Es triste lo que pasa en Colombia, no solo desde la política, sino desde lo económico, social y jurídico. Lamentablemente Colombia no es tierra fértil para la izquierda, como lo demuestra la historia. No obstante, esto pudiera modificarse si la izquierda pensara en ser opción seria del gobierno, pero sus dirigentes se dejaron contaminar por la inercia de la politiquería y no modificaron su discurso, el cual se quedó en la década de los 60 del siglo pasado.



Por lo anterior, debemos seguir cargando esa lastre hasta que la sociedad, orientada por una academia comprometida, despierte para siempre, no para la coyuntura.



Luis F.

Anónimo dijo...

Uribito:



Creo que tocaste un tema esencial de nuestra cotidianidad, más importante que la coyuntura.



En realidad, creo que no hemos fracasado como sociedad y menos aún como nación, porque no hemos llegado a ese estadio de evolución social. En efecto, como sociedad, estamos en vías de consolidación de ese momento, porque todavía somos grupos sociales que tiene interese atomizados y sin ilación, porque no hemos superado el golpe sicológico de la conquista. Por esto, simplemente estamos en proceso de conseguir una identidad.



Si no hemos llegado a ser sociedad depurada en el sentido sociológico weberiano, mal podríamos pensar que somos nación y actuar o evaluarnos como tal. La nación, al decir de Jaures, "es como una cuerda musical: en cualquier punto donde se pulse, toda ella vibra". Lejos, por tanto, de ser nación, lo que no me preocupa, porque la diversidad que tenemos es nuestra mayor fortaleza y riqueza; lo que pasa es que dicha diversidad debe encontrar una identidad social, la cual no está a la vista ni a la vuelta de la esquina pero que, coyunturas como la de la fallida reforma a l justicia nos abrirán los ojos y, por esto, sigo observando el futuro con optimismo. Creo que lo negativo es pensar que debemos actuar como ciudadanos del primer mundo y de la modernidad madura, cuando seguimos en un medioevo a la colombiana.



Por las anteriores razones considero que no hemos fracasado ni como sociedad ni como nación.



Luis F.

El Demoledor dijo...

Parece como que si el cambio dependiese exclusivamente de los colombianos. No hay que dejar por fuera al Tío Sam. Las opciones de cambio para el 2014 son una función (metáfora matemática)de los intereses materiales y simbólicos de los EU. Con toda la información recogida por el gobierno norteamericano en las declaraciones de los paras extraditados sobre los 8 años de Uribe en el poder. Difícilmente el volverá a gobernar el país. Quedan Santos y el candidato X todavía por definir, lo mas seguro es que Santos se reelija, si y solo si hace bien la tarea contra-insurgente. Y lo mas seguro es que el vice-presidente sea negro (chiste)Uribe tuvo un periodista, Santos un sindicalista, solo falta un negro para llevar a la vice-presidencia personas de los grupos que mas han sido objeto de las políticas de exterminio físico en el país. La barbarie continuara... con la esperanza de cumplir sus 600 años.