YO DIGO SÍ A LA PAZ

YO DIGO SÍ A LA PAZ

viernes, 14 de agosto de 2015

SE VIENE EL ENCUENTRO ENTRE DOS PERDEDORES

Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo

El titular dice: Santos se reuniría con ‘Timochenko’[1]. La posibilidad de que ese evento suceda es alta si nos atenemos a los hechos y a las nuevas circunstancias[2] que rodean las negociaciones de paz de La Habana, en el contexto de los cuatro meses[3] de plazo perentorio que las partes fijaron para avanzar en la firma de un tratado de paz que ponga fin al conflicto armado.

Y muy seguramente cuando ese encuentro se produzca, este dividirá y polarizará aún más al país político y a la sociedad que siguen de cerca las negociaciones de La Habana. La derecha dirá, cuando llegue ese momento, que la reunión confirma que Santos claudicó ante el terrorismo y que el Castrochavismo es una realidad en Colombia. Por el contrario, la izquierda democrática y los otros sectores que acompañan y apoyan la terminación del conflicto armado por la vía de la negociación política, dirán que con ese encuentro, se pone fin a la confrontación armada entre el Estado y la guerrilla de las Farc, aunque queda pendiente la construcción de la paz.

La sola posibilidad de que ese hecho se dé, despierta desde ya el interés periodístico de una prensa que suele reducir complejos problemas, circunstancias y hechos, a una imagen, a una frase. Reacción explicable por aquello de los criterios de noticiabilidad y el carácter moralizante del lenguaje periodístico.

Pero más allá de lecturas políticas y periodísticas que dan vida a coyunturas, ese encuentro, cuando se dé, debe entenderse como un hito histórico porque representaría la firma del fin del conflicto armado interno. Pero hay una circunstancia política y militar que bien puede convertirse en una razón histórica que legitimaría aún más el sentido de ese encuentro entre Santos y el máximo líder de las Farc, alias ‘Timockenko’: el país y el mundo verían a través de los medios masivos y las redes sociales, el encuentro y muy seguramente el frío apretón de manos y posiblemente un tímido abrazo entre los Comandantes de dos ejércitos que fracasaron en sus objetivos de someter al enemigo.

Por largos 50 años, el Estado, con sus Fuerzas Armadas, no pudo vencer a su otoñal enemigo, a pesar del apoyo militar y económico de los Estados Unidos (Planes Lasso y Colombia) y el respaldo político y también económico de las élites de poder tradicional, las mismas que financiaron y apoyaron la conformación de estructuras paramilitares, supuestamente, para enfrentar y derrotar militarmente a las guerrillas del ELN y Farc. Es decir, el Estado, con todo su poder coercitivo y militar, fracasó en su lucha contrainsurgente.

Y del lado de las Farc, como guerrilla que buscaba alcanzar el poder político, también fracasó en su intento, afectando en su trasegar bélico, la conformación y consolidación de movimientos sociales fuertes y con aspiraciones políticas, que jugaran un papel importante y definitivo en esta débil y formal democracia.

Ojalá cuando llegue ese momento, la gran prensa, el mundo y el país entiendan que detrás de esa foto de ‘Timochenko’ y Santos está el sufrimiento de campesinos, indígenas y afrocolombianos que resultaron muertos y desplazados por las acciones bélicas de los ejércitos enfrentados; igualmente, el dolor de las familias de guerrilleros, paramilitares y militares mutilados, muertos en combate y desquiciados por los efectos psicológicos de la guerra.

Y que esa guerra degradada, afectó valiosos ecosistemas naturales, que muy seguramente demoraran muchos años en recuperarse. Pero quizás debamos reconocer, con especial valor simbólico, que esa fotografía reúne a dos Comandantes que de manera coyuntural, recogen la incapacidad de sus ejércitos para alcanzar la victoria que con tanto anhelo buscaron. Detrás de esa imagen, cuando se dé, ojalá el país reconozca la responsabilidad de otros Comandantes, Presidentes, Generales y líderes guerrilleros, que hicieron todo para mantener la confrontación armada, a pesar, muy seguramente, de la certeza de que sería poco probable alcanzar el triunfo militar. Ellos también estarán representados en esa histórica imagen, porque de muchas maneras estropearon la vida de sus subalternos y la de cientos de miles de civiles afectados por sus acciones y decisiones.

Ojalá ese encuentro y esa foto se den pronto para que esos dos Comandantes y sus aupadores, todos perdedores a la luz de la lógica militar y política, reconozcan que se equivocaron y que sus decisiones y acciones sirvieron para arrastrar los errores que cometieron sus antecesores. Que se venga pronto ese encuentro entre estos dos perdedores.


La sociedad colombiana debe proscribirla guerra y debe dar inicio a un proceso de "desheroización" de los combatientes de izquierda y de derecha. No más Héroes, necesitamos más ciudadanos. 

No hay comentarios.: