YO DIGO SÍ A LA PAZ

YO DIGO SÍ A LA PAZ
Mostrando las entradas con la etiqueta Farc. Disidencia. Frente Primero. ELN. Fin del Conflicto. La Habana. Comunicado sobre el Frente Primero de las Farc.. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Farc. Disidencia. Frente Primero. ELN. Fin del Conflicto. La Habana. Comunicado sobre el Frente Primero de las Farc.. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de noviembre de 2016

EL FANTASMA DE LAS DISIDENCIAS

Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo

En los procesos de paz adelantados entre grupos subversivos y el Estado colombiano, las disidencias[1] suelen ser consideradas tan “normales[2]”, que siempre hay que esperar a que estas aparezcan durante las negociaciones, o al final, cuando se firma el armisticio y los alzados en armas se reintegran a la sociedad. Baste con recordar las disidencias que se dieron dentro del EPL y el M-19, para insistir en que se trata de un fenómeno normal y esperado, aunque para muchos se trate aún de entidades fantasmales con capacidad para hacer fracasar cualquier proceso de paz negociada.

Para el caso de las Farc, el Frente Primero, Armando Ríos, señaló hace un tiempo que no aceptaba los términos de la negociación que adelantaba el Secretariado con el Gobierno de Santos. El conato de disidencia[3], aparentemente, fue controlado en su momento por el comandante, Pastor Alape, quien viajó desde La Habana para dialogar con el líder de ese Frente.

En recientes hechos, la prensa oficial habla de enfrentamientos entre guerrilleros. Así lo hace EL ESPECTADOR[4] en su edición digital. El titular es claro: Disidente de las Farc habría sido asesinado por otros miembros de la guerrilla.

Es probable que las eventuales disidencias al interior de las Farc se produzcan por profundas discrepancias entre comandantes de Frente y la cúpula que negoció con el Gobierno de Santos, el fin del conflicto armado interno. Si es así, la unidad de mando estaría cuestionada, así como los procesos pedagógicos que adelantó la dirigencia fariana con el objetivo de explicarle a la base guerrillera, los alcances de la negociación, el futuro de las Farc como partido político y el propio de la guerrillerada.

Igualmente, las diferencias políticas en las que se soportaría la aparente rebeldía dentro de las filas de esa guerrilla, podrían ser consecuencia de altos niveles de incertidumbre que pudo haber generado en la guerrillerada el desesperanzador resultado del plebiscito del 2 de octubre.

No podemos desconocer que antes de la señalada jornada electoral, el discurso de la paz contagió a millones de colombianos, incluyendo, por supuesto, a la propia base guerrillera. Las mismas Farc, en su página web, mostraban videos de cómo se preparaba su gente para la paz. Varios medios masivos bogotanos hicieron notas en el mismo sentido. La idea de dejar las armas e iniciar una nueva vida, contagiaba a propios y a extraños.  


Otro elemento o circunstancia que bien puede alimentar posibles disidencias o procesos de indisciplina dentro de las Farc, es la presencia en Cuba de los comandantes. Por ello, el tiempo que se demore el proceso de implementación del Acuerdo Final, juega desde ya en contra de la unidad de mando que la dirigencia de las Farc dice tener sobre sus estructuras armadas.

Se trate de conatos o de confirmadas disidencias, lo cierto es que aplazar la implementación del Acuerdo Final, en su “nueva” versión, bien puede ayudar a que los niveles de incertidumbre en las filas farianas aumenten, hasta provocar disidencias, actos de indisciplina y desespero. Hay un detalle que pocos tienen en cuenta: lo costoso que resulta mantener a guerrilleras y guerrilleros. Esta circunstancia, sin duda, golpea las finanzas del grupo armado ilegal, asunto que ya preocupa a sus comandantes y que podría constituirse en un problema para el proceso de paz mismo, si el proceso de implementación de lo acordado se demora más en arrancar.  

Por más que los miembros del Secretariado de las Farc aseguren que dentro de la guerrilla existe una férrea unidad de mando y el compromiso de cada subversivo con la paz, es claro que dentro de ejércitos numerosos siempre habrá lugar para las disidencias y las prácticas históricas de lumpenización. Y ello sucede, también, en los ejércitos legales[5].

Con todo y lo anterior, las Farc tienen la obligación moral y el compromiso político de informarle al país lo que sucede dentro de las filas subversivas. Si hay que reconocer disidencias, que lo hagan. Y si hay que reconocer prácticas de lumpenización, que también lo hagan. De lo que se trata es de construir confianza en un proceso de paz que no termina con la firma del Acuerdo Final. Terminará, cuando se puedan evaluar, ojalá positivamente, los procesos, las acciones, decisiones y las actividades de implementación de lo firmado en La Habana. Nuevamente, el tiempo[6] es una variable que juega en contra de las propias Farc y del anhelo de paz de más de seis millones de colombianos que dijimos SÍ, ese 2 de octubre.

Y es claro que los colombianos asentados tranquilamente en ciudades como Cali, Bogotá y Medellín, no dimensionamos lo que pudo sentir la base de las Farc con el resultado del plebiscito. Sin duda, el rechazo social y político debió haberse sentido muy fuerte dentro de los guerrilleros rasos que, convencidos de su lucha, esperaban un aplastante triunfo del SÍ.


Adenda: es posible que los tratamientos noticiosos que los Medios masivos hacen sobre hechos relacionados con posibles disidencias en las Farc, o de eventuales disputas intestinas, estén soportados en la clara intención de afectar la confianza social y política construida en torno a la negociación adelantada y terminada en La Habana. Independientemente de esa circunstancia, el Secretariado de las Farc debe explicarle al país qué sucede realmente al interior de las filas del grupo guerrillero. 



viernes, 8 de julio de 2016

EL FUTURO DE LAS DISIDENCIAS

Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo


El comunicado[1] con el cual la dirigencia de las Farc-EP confirma y enfrenta el ‘conato’ de disidencia de guerrilleros miembros del Frente Primero, Armando Ríos, nos debe llevar a pensar en varios asuntos que bien podrían afectar no solo los anhelos de paz que el Proceso de Paz de La Habana ha logrado activar en los marcos mentales de millones de colombianos, sino la exigida y esperada superación de la doctrina de la seguridad nacional con la que el Estado colombiano combatió, apelando a todas las formas de lucha, a un enemigo interno circunscrito[2] desde hace ya varios años atrás a la presencia armada de las Farc y el ELN.

Una vez las Farc-EP se transformen en partido político, las disidencias, tempranas o tardías, deberán ser enfrentadas por las Fuerzas Militares con una mediana claridad: no se trataría, en estricto sentido, del viejo enemigo interno, sino en una facción política y militarmente débil. Bajo ese principio, las acciones de guerra a emprender no pueden estar permeadas por consideraciones políticas que promuevan, en esos grupos disidentes, la búsqueda de espacios políticos que, prolongados en el tiempo, lleven al país, en unos 5, 10 o 20 años más, a reclamar y vivir nuevos procesos de paz.

Igualmente, los sucesivos gobiernos de la posguerra[3] deberán seguir dicho principio, para evitar otorgarles estatus político a dichas disidencias. El país no puede prolongar en el tiempo la búsqueda y la consolidación de la paz. Y es así, no solo en términos de que el monopolio de las armas debe estar en el Estado, así se mantengan al margen de la ley[4] disidencias de las Farc, sino en términos del desgaste que supone negociar cada cierto tiempo con un grupo armado ilegal que exhiba algún poder territorial y militar. Y mucho menos, cuando en el ya señalado comunicado, las Farc advierten que dicha disidencia se daría más por consideraciones económicas[5], que políticas.

Así entonces, las Fuerzas Militares deberán someter militarmente a esos grupos disidentes bajo renovados principios de eficiencia, eficacia y efectividad. No está el país para soportar errores tácticos y operacionales y mucho menos permitir y aceptar que el negocio de la guerra continúe como expectativa de vida tanto para los mandos militares, unidades operacionales, como para los llamados Señores de la Guerra que esperan agazapados, en disímiles sectores de poder, a que el conflicto armado continúe. Lo que se debe evitar es que el negocio de la guerra y la corrupción dentro de las filas castrenses, se pongan por encima de los objetivos operacionales que se deberán trazar para someter militarmente a  esos eventuales  grupos disidentes de las Farc.

Una vez firmado el fin del conflicto armado con las Farc -y ojalá con el ELN-, dicha nomenclatura deberá ser proscrita del discurso político. Quizás llegue el momento en que debamos hablar de “nuevas guerras, escenarios de violencia de la posguerra, o formas de violencia prepolítica”, pero no puede el país extender indefinidamente la finalización de un conflicto armado que, a juzgar por los avances de las negociaciones en La Habana, se reduce al mantenimiento en pie de guerra del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Ahora bien, es claro que esas nuevas circunstancias políticas y militares en las que en adelante se asumiría la tarea de someter a las tempranas o tardías disidencias de las Farc, podrían afectar el estatus político-militar del ELN, grupo con el que Gobierno de Santos busca poner en marcha la etapa pública de una pre negociación política intermitente y llena de obstáculos, cuyas responsabilidades son compartidas entre el COCE y el propio Establecimiento. Ese es un riesgo que el ELN[6] no debería de correr, de allí el llamado desde esta tribuna, para que se avance en la negociación política. El actual momento histórico que vive el país no está para dilaciones y posturas dogmáticas.  

De otro lado, vale la pena destacar del contenido del Comunicado sobre el Frente Primero, el evidente compromiso del Estado Mayor y del Secretariado de las Farc con el Proceso de Paz de La Habana y con alcanzar el fin del conflicto armado. Aunque no despeja del todo las dudas sobre la Unidad de Mando, en dicho documento queda claro que cualquier disidencia no podrá soportarse en las banderas y mucho menos en el proyecto político-militar de las Farc.

En el señalado comunicado se lee lo siguiente: Si los mandos y combatientes involucrados tienen el deseo de lanzarse a una aventura incierta, les corresponde hacerlo tomando un nombre distinto al de las verdaderas estructuras de las FARC-EP. De ese modo dejarían de crear confusión en la opinión pública y de facilitar renovadas y calumniosas razones a los sectores de extrema interesados en la continuación de la guerra. Obrando como proceden, esos antiguos mandos y combatientes de las FARC-EP no sólo adoptan un temerario comportamiento contrario las determinaciones de la Dirección Nacional de las FARC, sino que chocan frontalmente con los anhelos de paz que anidan en el corazón del pueblo colombiano. La paz es y seguirá siendo una bandera de los verdaderos revolucionarios[7]”. 

Habrá que esperar qué sucede con el diálogo que alias Pastor Alape, miembro de la dirigencia de las Farc, señaló que sostendrá con el grupo de guerrilleros adscritos al Frente Primero que desconoce[8] lo acordado en La Habana.




Imagen que acompaña el comunicado emitido por la dirigencia de las Farc. http://www.pazfarc-ep.org/comunicadosestadomayorfarc/item/3490-comunicado-sobre-el-frente-primero-armando-rios.html


[2] Dadas las exitosas negociaciones de paz con grupos guerrilleros como el M-19, el Quintín Lame, el PRT y el EPL. Aunque hubo disidencias en el EPL que continuaron en guerra, no podemos olvidar el caso del grupo disidente que se dio al interior del ELN y que buscó reinsertarse en la vida: la Corriente de Renovación Socialista.

[3] Escenario pensado y sustentado en la desmovilización de las Farc y del ELN.

[4] Incluye a los grupos neo paramilitares o bacrim y otras agrupaciones.

[5] En el comunicado se lee: “El sector de mandos y combatientes del Primer Frente que decidió renegar de sus principios, apela a argumentaciones ideológicas y políticas a fin de ocultar la evidente influencia de intereses económicos opuestos a la terminación del conflicto. El conocimiento de lo acordado en la Mesa de La Habana fue negado y tergiversado a los guerrilleros de base por los mandos implicados”. Tomado de http://www.pazfarc-ep.org/comunicadosestadomayorfarc/item/3490-comunicado-sobre-el-frente-primero-armando-rios.html