YO DIGO SÍ A LA PAZ

YO DIGO SÍ A LA PAZ
Mostrando las entradas con la etiqueta Ordoñez. Lafourie. Fedegan. Paz. Conflicto. Restitución de Tierras.. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Ordoñez. Lafourie. Fedegan. Paz. Conflicto. Restitución de Tierras.. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de abril de 2016

SOLO APARCEROS

Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo

Que el Gobierno de Santos logre poner fin al conflicto armado interno a través de la firma de acuerdos con las guerrillas de las Farc y ELN, no significa que las razones y circunstancias que legitimaron e hicieron posible el levantamiento armado de esas dos organizaciones subversivas, hayan sido superadas y se vayan a superar en el mediano y largo plazo. Eso debe quedar claro.

Lejos está el país de superar la concentración de la tierra en pocas manos y de lograr la anhelada reforma agraria que haga posible que campesinos, afros e indígenas puedan vivir dignamente de lo que producen en sus territorios y que la Colombia citadina se beneficie con el consumo de alimentos a precios justos.

A la débil institucionalidad estatal, representada por ejemplo en el Incoder, se suma la férrea oposición política que desde ya lideran y expresan el presidente de Fedegan, José Félix Lafourie y el Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez Maldonado.

El primero, defiende los intereses de cientos de ganaderos y agroindustriales que apoyaron, patrocinaron y en connivencia, aceptaron la creación y operación de los grupos paramilitares; grupos esos no creados, como muchos aún piensan, para el desarrollo de actividades contrainsurgentes. Por el contrario, operaban  para desplazar campesinos, afros e indígenas y de esta forma incrementar la desigualdad, la pobreza, la concentración de la tierra en pocas manos, desestimular la producción campesina y por ende, afectar la seguridad y la soberanía alimentarias de los colombianos y del propio Estado.

El segundo, histórico defensor de la “causa” paramilitar, viene de tiempo atrás afectando la institucionalidad estatal y hace hoy ingentes esfuerzos por deslegitimar la ley de Víctimas y Restitución de Tierras. Desde su rol como Procurador no solo desconoce la autoridad del Ejecutivo, sino que incita a que sectores de poder, legal e ilegal, se opongan al cumplimiento de dicha norma. Una clara contradicción que expresa el alto grado de polarización política e ideológica que subsiste en el país alrededor del tema agrario y lo más preocupante, las disímiles y contradictorias ideas que subsisten dentro del Estado, generadas por la decisión del Gobierno de Santos que se atrevió a poner el fin del conflicto armado por la vía de la negociación política, desestimando la lucha antiterrorista planteada entre 2002 y 2010.

Lafourie y Ordóñez insisten en defender a dentelladas el régimen de hacienda,  y los modelos de explotación a gran escala. Estos defensores del modelo de plantación insisten y sueñan con un campo con campesinos, afros e indígenas sometidos a las lógicas de la aparcería o convertidos en terrazgueros. Sin duda, con lo que sueñan estos dos señores feudales es con un latifundio neocolonial en el contexto de una moderna economía capitalista[1].

Las declaraciones  y las posturas asumidas por Ordóñez y Lafourie son una clara advertencia al Gobierno de Santos, a los reclamantes de tierras y a las guerrillas, entre otros sectores sociales: el país debe prepararse para ver en operación a ejércitos[2] anti restitución de tierras. Muy seguramente, de estos “ejércitos” harán parte los paramilitares que supuestamente se sometieron a la justicia en el fallido proceso de paz llevado a cabo entre los jefes paramilitares y el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Resulta de extrema gravedad que el Procurador Ordóñez lidere procesos de desconocimiento e incumplimiento de la ley de Víctimas y Restitución de Tierras y apoye a viejos y conocidos despojadores de tierras. La toma de partido del Procurador no solo advierte las dificultades a las que se enfrenta el Estado como unidad simbólica y ordenador del territorio en sus ámbitos local y regional, sino que anima a que se continúe la resolución violenta de los conflictos por la tenencia de la tierra.

De igual manera, la postura asumida y las acciones que pueda emprender y liderar el Presidente de Fedegan, José Félix Lafourie, dan cuenta de lo inconveniente y de lo peligroso que resulta que un gremio de la sociedad civil no acompañe el Proceso de Paz y en particular que insista en mantener y extender en el tiempo las condiciones que hicieron posible reconocer que el conflicto armado interno tiene un profundo anclaje agrario.  

Lafourie y Ordóñez lideran y representan el país neocolonial que multinacionales y empresarios nacionales necesitan para plantar y hacer germinar allí sus proyectos agroindustriales, mega minería y explotación forestal, entre otras actividades. Es decir, el país soñado: sin campesinos, sin afros y sin indígenas. Solo aparceros.

Nota: esta columna se publicó en el Semanario Caja de Herramientas, edición 490 de 2016. http://viva.org.co/cajavirtual/svc0490/articulo02.html



Imagen tomada de elbagre-antioquia.gov.co


[1] Véase Negros: monopolio de tierra, agricultores y desarrollo de plantaciones  de caña de azúcar en el Valle del Río Cauca. Nina S. de Friedemann.