YO DIGO SÍ A LA PAZ

YO DIGO SÍ A LA PAZ
Mostrando las entradas con la etiqueta periodismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta periodismo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de noviembre de 2014

EL PAPEL DE LA PRENSA Y EL FALLO CONDENATORIO CONTRA SALVATORE MANCUSO

Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo


En el reciente fallo[1] del Tribunal Superior de Bogotá, con el que se condena al líder paramilitar Salvatore Mancuso, se hace referencia al papel que jugaron los medios masivos en la legitimación del paramilitarismo en la opinión pública.

Al hacer referencia al rol que jugaron los medios masivos y en general el periodismo colombiano en la consolidación social, ideológica y política del fenómeno paramilitar, la magistrada Alexandra Valencia elevó, sin proponérselo, a los medios masivos a la categoría de actores políticos. Esta discusión hay que darla, dado que las actuales sociedades devienen cada vez más mediatizadas y proclives a consumir, sin mayor análisis, los discursos periodístico-noticiosos que la prensa construye no para develar la verdad, sino para construir verdades a medias y por esa vía, ocultar la gravedad de unos hechos que  comprometen a tradicionales élites de poder económico y político.

La valerosa y polémica alusión de Valencia en su fallo condenatorio, de inmediato fue recogida por los medios masivos:  “Que los medios fueron complacientes y mostraron una imagen favorable de los jefes de las autodefensas; “De acuerdo con el fallo, lo medios tienen una responsabilidad en el desarrollo de los grupos paramilitares por su actitud "complaciente" con los jefes de esas organizaciones”[2]; “En la sentencia la magistrada aseguró que en la expansión del bloque Catatumbo hubo un "impulso ideológico que terminó en la difusión mediática en donde se registraron sendas entrevistas a Carlos Castaño en las que se presentaba como líder y redentor".Esas entrevistas y notas generaron una "naturalización de la opinión pública de los actos cometidos de barbarie".A través de los medios de comunicación, dice la magistrada, los paramilitares usaron su estrategia de llevar discursos de odio. Esa práctica, según el Tribunal, sigue sucediendo, esta vez usando, además, redes sociales. Por esta razón, el Tribunal exhortó al Congreso para que legisle sobre el delito de ofensa”[3].
Resulta improbable que el Congreso decida legislar en torno al delito de ofensa y por esa vía, se pretenda restringir y ponerle cortapisas a las libertades de expresión y de prensa, tal y como teme hoy la gran prensa bogotana.
Hay que señalar que dichas libertades entran en un diálogo conflictivo cuando los procesos de investigación periodística se ponen en marcha y se establecen relaciones perniciosas entre fuentes oficiales y periodistas. De igual manera, cuando aparece el ejercicio subjetivo de la opinión, en especial aquella que se vuelve masiva y con visos de verdad incontrastable cuando los medios, en especial la prensa escrita, abrió sus editoriales para fijar posturas políticas frente a los paramilitares, así como las tribunas de opinión  a  columnistas que vieron o veían con buenos ojos el actuar de las AUC que, en claro contubernio con sectores de las fuerzas armadas, operaron como una empresa criminal[4] cuyo máximo propósito no era enfrentar militarmente a los grupos subversivos.
Lo planteado por la magistrada Valencia debe servir para abrir un gran debate nacional en torno al poder de una prensa que deviene cooptada y sometida al poder de grandes emporios económicos, que valoran muy bien el poder de penetración que tienen los noticieros de televisión  y en general el ejercicio periodístico, cuando estos resuelven aceptar la doctrina del pensamiento único y su correlato, el unanimismo ideológico y político[5].
De cara a un eventual posconflicto, el país necesita de políticas públicas de Estado no para regular el ejercicio periodístico, sino para garantizar pluralidad informativa. Y para ello, es urgente que a la gran prensa que defiende los intereses de una reducida élite y el proyecto político y económico de la Derecha, se pueda oponer otros medios que, con igual poder de penetración y con capacidad para generar estados de opinión, puedan informar desde perspectivas y orillas ideológicas y políticas distintas. De esta forma la democracia se ampliaría y posiblemente el país pueda contar con una opinión pública calificada y capaz de discernir sobre asuntos públicos de especial valor y trascendencia.
Si hubo o no complacencia de los medios frente al actuar de los paramilitares, en anteriores ejercicios de seguimiento y análisis a medios escritos logro dar puntadas y constatar que por lo menos se expresaron simpatías con un fenómeno multifactorial que la misma prensa redujo a hechos de violencia política.  “En específicas tribunas de opinión de los diarios bogotanos se promovió, apoyó, legitimó, validó, justificó, se promovió y por momentos se intentó reducir la dimensión de un fenómeno multifactorial, que se viabilizó a través de unas estructuras armadas convertidas con el tiempo en una empresa criminal de gran calado. Hubo, entonces, una especie de para-opinión que coadyuvó a que el paramilitarismo, como fenómeno sistémico y complejo, se entronizara en los discursos de consumidores asiduos de la prensa, que no vieron riesgos, ni problemas en los discursos proclives a un actor armado ilegal al que se endilgan masacres y la comisión de otros delitos contra la humanidad. Una para-opinión acorde con unos principios y valores resultantes del actuar débil de un Estado que ha sido incapaz de erigirse como un actor capaz de garantizar la paz, la vida y la honra de sus asociados”[6].

En otro ejercicio analítico señalo que “en los procedimientos periodísticos, en las maneras en las que se establecen las relaciones fuente-periodista o columnista, el poder del guerrero suele ponerse por encima de la condición civil que ostenta el periodista o el columnista. Y peor aún, cuando al encuentro comunicativo el actor armado llega uniformado, armado y acompañado por su esquema de seguridad.

Sin duda alguna, se construye un inconveniente escenario de dominación, en el que el paramilitar, guerrillero o soldado somete al periodista o al columnista, lo que inmediatamente invalida el diálogo y por ende, la consecución de la información y su posterior exhibición. Esas circunstancias facilitan la dominación del actor armado, legal o ilegal, sobre quien tiene la función de comunicar. Y peor aún, cuando detrás aparece la admiración del columnista o periodista, tal y como sucedió en los casos arriba señalados.

De allí se desprende, entonces, un elemento contextual, ético y político para un ejercicio periodístico responsable: no aceptar entrevistas o encuentros con actores armados, cuando la disposición del espacio, de las formas discursivas están claramente orientadas a favorecer o a exaltar la perspectiva de lucha de cada uno de éstos actores de la guerra interna colombiana. Es claro que los uniformes y las armas son un discurso que amedrenta, indispone y predispone a quienes participan como civiles en un contexto comunicativo en el que la información cobra y tiene un interés periodístico. Y resulta peor la pretendida situación de comunicación cuando previo al encuentro entre el periodista-columnista y el agente armado ilegal o legal, subsiste en el primero una admiración del uniforme y de los uniformados.

El ejercicio de la prensa debe partir de un principio clave: los actores armados no son héroes, no representan un mejor estar en el mundo, no son ejemplos de vida. Creo que si Yamhure y Hernández-Mora hubiesen tenido claro este principio, no hubiesen terminado al servicio de la causa paramilitar y menos aún, hincados ante la arrogancia de Castaño, quien no era más que un espíritu vengativo reproducido por una sociedad violenta, que tiene en el ejercicio de la prensa al mejor vehículo para legitimar la lucha armada de quienes a todas luces recogen la estupidez y perversidad que sólo es posible en el ser humano.

A la crisis del periodismo noticioso en Colombia se suma la crisis del periodismo de opinión cuando éste se pone al servicio de actores armados y sirve para ocultar hechos y reacomodar discursos con claro beneficio sectorial, en un claro olvido del interés general. Así las cosas, lo que está en entredicho es la ya maltrecha credibilidad de los medios masivos colombianos”[7].



[1] Busqué el texto completo del fallo, pero no lo hallé.
[4] Véase Paramilitarismo en Colombia: más allá de un fenómeno de violencia política: Cali, UAO, 2011.
[5] Véase De la democracia radical al unanimismo ideológico, medios y seguridad democrática. Cali: UAO, 2006.

viernes, 11 de julio de 2014

TITULARES, PERIODISMO Y DERROTAS EN EL MUNDIAL

Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo

Lo que suceda dentro de las actividades de un evento deportivo orbital como un Mundial de Fútbol[1] no solo sirve para reconfirmar a esa disciplina como un deporte espectáculo, sino para reconocer al periodismo deportivo y al periodismo en general, como un actor fundamental para la divulgación y la consolidación de ese gran negocio que se llama Mundial y de ese poderoso gestor-patrón llamado FIFA.

Dedicaré estas líneas a los tratamientos periodístico-noticiosos que medios de la prensa escrita del Brasil y un medio colombiano[2] dieron a dos hechos futbolísticos: de un lado, la abultada derrota que la selección de Brasil sufrió en su juego contra su similar de Alemania (7 a 1); y del otro, la eliminación de la selección de Colombia, que cayó ante el seleccionado local 2 a 1, con una actuación del árbitro central que para muchos incidió en el resultado, lo que al final significó, a decir de muchos, la salida del Mundial del combinado nacional. Haré, de igual manera, referencia a un titular del Diario del Magdalena HOY, con el que se registró de manera ‘particular’ la derrota del Brasil. Esta mención se hará al final del artículo.

Señalo que el periodismo, como oficio, no sólo tiene un carácter histórico  que le permite registrar los hechos y aportar a la consolidación de la historia oficial, sino que termina juzgando los hechos y sus protagonistas en un ejercicio claro de violencia simbólica a través de una amparada y mimetizada subjetividad. Y para ello apela al lenguaje periodístico-noticioso, que por antonomasia responde a dicotomías con una fuerte carga moralizante.

En específico haré referencia a los titulares con los que la prensa brasilera y colombiana (un medio en particular) registraron tanto la histórica derrota de la selección local, como la eliminación de la semifinal del equipo colombiano.

Para el caso del Brasil hay que decir que el fútbol en ese país se siente y se vive con pasión religiosa. A pesar de las protestas sociales que levantó la costosa organización del Mundial Brasil 2014, dicho deporte atraviesa  la vida de los brasileros y para muchos la justifica.  El fútbol para los brasileros es, al tiempo, religión, opio, fiesta, pero también tragedia. En especial porque las derrotas se asumen siempre como poco probables debido a la naturalizada calidad del jugador brasilero y de sus equipos; de igual manera, se tornan inexplicables cuando aparecen, e inaceptables, cuando éstas se presentan dentro del territorio nacional, como el caso del ‘Maracanazo[3]’ y del reciente ‘Mineirazo[4]’. En ese delicado contexto psicosocial inscribo los efectos que puedan producir los titulares con los que la prensa escrita del Brasil registró, evaluó y calificó la derrota 7 a 1 frente a la selección de Alemania.

Titulares[5] como ‘Vergüenza’, ‘Humillación’, ‘Tragedia Histórica’ y ‘Peor que el Maracanazo’ dan cuenta de un ejercicio periodístico con el que la derrota, deportivamente posible, terminara convertida en un verdadero desastre, en una verdadera tragedia nacional. Dicho titulares pueden contribuir de manera negativa en las conductas de los aficionados (lectores/audiencias) que sintieron dolor por lo acontecido en el campo de juego. Y claro, para aquellos que  en el silencio soportaron la humillación deportiva que significó el 7 a 1 en la semifinal.  Los efectos de los duros señalamientos de la prensa que calificaba con fuertes epítetos lo sucedido, aún están por medirse.




No se trata de desconocer el valor periodístico-noticioso del histórico hecho deportivo que se concentra y se expresa en la derrota 7 a 1, sino de discutir si pudo haber lugar para otros titulares. Por ejemplo, propongo los siguientes: ‘No pudimos avanzar’, con el que se soslayaría la derrota y se minimizaría el ‘dolor’ en los seguidores de la selección brasilera; ‘perdimos y de qué manera’, con el se reconocería la abultada derrota, pero no se calificaría como una humillación; Alemania, superior, con este quizás se ayude a que la gente comprenda que Brasil no es invencible y por esa vía reconocer la superioridad de quien los derrotó de manera justa, desde el punto de vista deportivo; o ‘Inobjetable derrota’, titular con el que de igual forma se pretende cerrar el paso a la dramatización de un resultado deportivo, a través del reconocimiento de la superioridad del otro.

Quizás estas propuestas de titulares no den cuenta realmente del dolor y el sufrimiento de ese pueblo que sintió la derrota deportiva, pero sin duda, minimizan el sentido violento que acompaña a los titulares con los que la prensa del Brasil registró, evaluó y calificó la derrota del combinado brasilero.

¿Cuáles titulares recogen con mayor exactitud lo sucedido en el campo de juego? ¿Era inevitable titular de esa manera un resultado deportivo,  histórico si, pero inesperado para los brasileros, pero posible dentro de la lógica de un juego como el fútbol? ¿Qué buscaba el periodismo deportivo del Brasil, ahondar en el dolor y en la rabia colectiva?

Quizás estas y otras preguntas se queden sin respuesta, pero lo cierto es que los titulares cumplieron con la tarea de agrandar y sobre dimensionar un hecho deportivo socialmente doloroso y desmedido, pero deportivamente probable dentro de la lógica de un juego en el que los goles aparecen por  la virtud de quien los hace, o por los errores de aquellos que los deben evitar.

Estamos ante un ejercicio claro de violencia simbólica y el juzgamiento periodístico de un hecho deportivo. Parece ser que el periodismo deportivo tiene mayor  licencia para opinar, evaluar y calificar los hechos, si se compara con el periodismo político, económico y judicial. En estas modalidades suele apelarse a fuentes o a terceros para evaluar un hecho noticioso. Son las frases de militares, presidentes y otras figuras públicas las que terminan recogiendo las opiniones y los pareceres de los periodistas.

Quizás, entonces, el periodismo deportivo esté más cerca de las subjetividades de los periodistas que suelen ser hinchas o admiradores de un equipo o de la selección nacional, lo que termina convirtiéndose en una especie de licencia periodística para calificar y si es el caso, ensañarse con los protagonistas y responsables de un hecho deportivo que tiene la particularidad de concentrar aspiraciones, sueños, sentimientos y ejercicios representacionales de una masa no siempre preparada para manejar las derrotas deportivas en una disciplina en la que claramente está  depositada la búsqueda y el sentido de la felicidad de grandes mayorías.

Ahora miremos el caso del titular de un diario colombiano. En este caso se trata de un titular que eliminó la perspectiva periodística con la que es posible mirar el hecho deportivo (la eliminación de Colombia del Mundial), y dio vida a una perspectiva noticiosa que devino panfletaria y vulgar.

Empecemos por observar la imagen:




Sin duda, estamos ante un vulgar ejercicio periodístico, con el que claramente la perspectiva periodística se vio afectada y de esta manera dio paso a una perspectiva auto noticiosa en la medida en que convirtió en noticia el titular de un periódico local en Colombia. Es decir, con el titular el medio se convirtió en noticia y olvidó que su tarea es registrar los hechos, mas no ser protagonista de la historia. El juzgamiento desmedido y panfletario que hizo el Diario del Magdalena Hoy intenta recoger la molestia, al parecer colectiva, que generó la eliminación de la Selección Colombia de la semifinal del Mundial de Fútbol. Y lo hace, desestimando las razones, las circunstancias y los argumentos  deportivos que aparecieron durante el partido Colombia- Brasil, con los que claramente la selección colombiana fue derrotada en franca lid, a pesar, eso sí, de un mal arbitraje. Ahora bien, si la derrota de Colombia estuviera directamente relacionada con las decisiones arbitrales, ello no justifica un titular con una alta carga de violencia simbólica que infortunadamente se verbalizó con el uso particular de una frase de uso común en España, en contextos de crispación. No se debe entender que todos los españoles hablan así. 

Además, el titular insiste en recordar la nacionalidad del árbitro, circunstancia que de manera inevitable hace posible que los lectores en Colombia conecten, con sentido histórico, con la llegada de los españoles a América y las subsiguientes interpretaciones alrededor de si se trató de un descubrimiento o de un avasallamiento cultural.

Estamos, entonces, ante un desafortunado tratamiento periodístico a través de un ejercicio de titulación que desborda parámetros éticos, periodísticos, noticiosos e informativos, y le permite al editor y al periodista que tituló la nota, entrar en los terrenos del panfleto, de la patanería y la vulgaridad, con la clara intención de legitimarlas a través de la libertad de prensa que cobija el trabajo periodístico. Sn duda, una exageración y un mal ejemplo.

Líneas atrás señalé que al final del artículo haría alusión al titular que el mismo Diario del Magdalena HOY, publicó en torno a la derrota 7 a 1 de Brasil ante Alemania. Simplemente diré que es escatológico y ramplón, en el contexto de una sociedad machista.











[1] Parece que no hubiera necesidad de señalar que se trata de un Mundial de Fútbol de Hombres en la categoría de Mayores.
[2] Hoy, diario del Magdalena.
[3] Hace referencia a la derrota sufrida por Brasil 2 a 1 al enfrentar en la final a la selección de Uruguay. Mundial de 1950 organizado por Brasil.
[4] Muy seguramente tomará fuerza este nombre para recodar la derrota 7 a 1. Lleva el nombre del estadio en dónde se jugó el partido Brasil-Alemania.
[5] Las imágenes fueron tomadas de esta URL: https://www.google.com.co/search?q=titulaes+de+la+prensa+de+brasil+tras+derrota+7+a+1&espv=2&tbm=isch&imgil=UUKVEDzUqT1QuM%253A%253Bhttps%253A%252F%252Fencrypted-tbn1.gstatic.com%252Fimages%253Fq%253Dtbn%253AANd9GcR0qHX7wpQswWU1cpiNuzidBDpK_z-sVU4xzQ9dZqcD1s5YtXBsug%253B478%253B324%253BQcVZGE4Ltm_huM%253Bhttp%25253A%25252F%25252Flaaficion.milenio.com%25252Fla_aficion_mundial%25252FMundial_Brasil_2014-Mexico_Brasil_2014-Brasil_2014-Mundial_2014-Mundial_de_Brasil_0_332366824.html&source=iu&usg=__PFAdazj4WH_Yvf5h50cdqVItzo4%3D&sa=X&ei=yNC_U9KhCcussASN5IEQ&ved=0CE8Q9QEwCg&biw=987&bih=638#facrc=_&imgrc=UUKVEDzUqT1QuM%253A%3BQcVZGE4Ltm_huM%3Bhttp%253A%252F%252Flaaficion.milenio.com%252Fla_aficion_mundial%252FBrasil-prensa-derrota_de_Brasil-Mundial_de_Brasil_MILIMA20140709_0084_8.jpg%3Bhttp%253A%252F%252Flaaficion.milenio.com%252Fla_aficion_mundial%252FMundial_Brasil_2014-Mexico_Brasil_2014-Brasil_2014-Mundial_2014-Mundial_de_Brasil_0_332366824.html%3B478%3B324
K + a �͍ � /span>

[3] Hace referencia a la derrota sufrida por Brasil 2 a 1 al enfrentar en la final a la selección de Uruguay. Mundial de 1950 organizado por Brasil.
[4] Muy seguramente tomará fuerza este nombre para recodar la derrota 7 a 1. Lleva el nombre del estadio en dónde se jugó el partido Brasil-Alemania.

[5] Las imágenes fueron tomadas de esta URL: https://www.google.com.co/search?q=titulaes+de+la+prensa+de+brasil+tras+derrota+7+a+1&espv=2&tbm=isch&imgil=UUKVEDzUqT1QuM%253A%253Bhttps%253A%252F%252Fencrypted-tbn1.gstatic.com%252Fimages%253Fq%253Dtbn%253AANd9GcR0qHX7wpQswWU1cpiNuzidBDpK_z-sVU4xzQ9dZqcD1s5YtXBsug%253B478%253B324%253BQcVZGE4Ltm_huM%253Bhttp%25253A%25252F%25252Flaaficion.milenio.com%25252Fla_aficion_mundial%25252FMundial_Brasil_2014-Mexico_Brasil_2014-Brasil_2014-Mundial_2014-Mundial_de_Brasil_0_332366824.html&source=iu&usg=__PFAdazj4WH_Yvf5h50cdqVItzo4%3D&sa=X&ei=yNC_U9KhCcussASN5IEQ&ved=0CE8Q9QEwCg&biw=987&bih=638#facrc=_&imgrc=UUKVEDzUqT1QuM%253A%3BQcVZGE4Ltm_huM%3Bhttp%253A%252F%252Flaaficion.milenio.com%252Fla_aficion_mundial%252FBrasil-prensa-derrota_de_Brasil-Mundial_de_Brasil_MILIMA20140709_0084_8.jpg%3Bhttp%253A%252F%252Flaaficion.milenio.com%252Fla_aficion_mundial%252FMundial_Brasil_2014-Mexico_Brasil_2014-Brasil_2014-Mundial_2014-Mundial_de_Brasil_0_332366824.html%3B478%3B324

martes, 8 de julio de 2014



HAY QUE REPENSAR LOS DISCURSOS PUBLICITARIO Y NOTICIOSO



Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo


Por las condiciones socio históricas y culturales en las que deviene el orden social y político colombiano, en el contexto de un largo y degradado conflicto armado interno, bien vale la pena discutir, revisar y si es posible, modificar sustancialmente los criterios y los valores noticia con los que los periodistas y ahora más que nunca las empresas mediáticas, deciden qué es o no noticia.

De igual forma, el discurso publicitario deberá también modificarse y adecuarse. Ambos discursos, el publicitario y el noticioso, deberán cambiar en aras de facilitar la consolidación de escenarios de posguerra y posconflicto, atravesados, sostenidos y orientados por actitudes que busquen la reconciliación entre los colombianos.

Hay varias circunstancias y hechos que hacen urgente discutir unos nuevos criterios de noticia para un país que busca la paz y que deberá diseñar escenarios de posguerra y de posconflicto. Por ejemplo, la relativa universalidad de los criterios de noticiabilidad es un hecho que abre la posibilidad para discutir unos que propicien no sólo la reconciliación entre los colombianos, sino que promuevan el respeto y el reconocimiento de la diferencia en un país de regiones y con disímiles culturas y grupos étnicos. Es claro que tanto el periodismo como la publicidad han aportado poco al respeto de la diferencia. Baste con recordar las negativas representaciones sociales que los medios construyen, reconstruyen o masifican alrededor de lo afro, lo indígena y lo femenino, entre otros asuntos.

En la tarea de cambiar los valores noticia y el discurso publicitario deben participar las Facultades de Comunicación Social y Periodismo, las agencias de publicidad, publicistas, periodistas, las empresas mediáticas y grupos de intelectuales y el propio Estado, entre otros,  con miras a dar una discusión amplia y plural para cambiar lo que hasta el momento le viene haciendo daño a la comprensión de la diferencia y de lo que sucede en nuestro país, en especial lo que históricamente ha acontecido al interior del conflicto armado interno.

Otro hecho que motiva la propuesta de modificar los criterios de noticiabilidad está íntimamente relacionado con la dependencia informativa que la gran prensa colombiana tiene con los ex presidentes, en especial con el ex presidente Uribe Vélez. No es posible que su negativo liderazgo, mezquindad y odio motiven el registro noticioso de los medios masivos. Para una sociedad que deambula bajo una ética de mínimos no es recomendable que la figura negativa de Uribe Vélez a cada momento aparezca en los medios, para descargar lo que claramente es un problema psicológico de quien hoy extraña el poder, el reconocimiento y la obediencia que ostentó y logró imponer durante sus ocho años de Gobierno.

La transformación del país  no sólo pasa por la posibilidad de ponerle fin al conflicto con las guerrillas, sino que depende también de los discursos publicitario y noticioso, soportados en valores y principios que poco promueven el respeto, la comprensión de la diferencia y la pluralidad. Como expresiones de una cultura ‘blanca’ hegemónica, dichos discursos deben cambiar porque vamos a necesitar de otros discursos para consolidar la paz en escenarios de posconflicto en donde pensar, actuar y ser diferente no sea motivo de burla, estigmatización, ocultamiento, invisibilización o rechazo.

Se requerirá de un profundo cambio cultural para consolidar la paz y el posconflicto y para ello se necesitará de nuevos discursos y liderazgos. 


Nota: Texto publicado en: http://www.programalallave.com/opinion.php?titulo=HAY%20QUE%20REPENSAR%20LOS%20DISCURSOS%20PUBLICITARIO%20Y%20NOTICIOSO&autor=GERM%C3%81N%20AYALA